Esto es algo que escribí hace poco, espero que nadie se sienta ofendido pues como dice el dicho "Quien se pica ajos come"
-----------------------------------
Hoy el día, como tantos otros, pareció amanecer claro.
Como todas las mañanas, me dispuse a mirar por la ventana el hermoso día que se avecinaba.
Pero para mi sorpresa, aquel día iba a ser diferente a todos los demás… Para empezar, aquella ni siquiera era mi casa.
Me encontraba en una pequeña cabaña, hecha con troncos de madera torpemente tallados. Me dolía mucho la espalda, al parecer había estado durmiendo sobre un montoncito de paja, el cual había terminado cediendo, haciendo así que mi frágil cuerpecito dormitara durante la noche sobre el frio suelo de piedra.
Por lo que logré ver a través de la ventana, dicha cabaña estaba situada a las afueras de una ciudad, no podría decir con exactitud de cual ciudad se trataba.
Así pues me dispuse a salir de la cabaña, sacudiéndome la ropa de los restos de paja y mugre que se me habían pegado durante la noche, y me dirigí hacia el centro de la ciudad, en busca de algún tipo de información que me dijese dónde me encontraba.
Según avanzaba por la ciudad, más oscura y siniestra se iba haciendo ésta. De vez en cuando lograba ver a algún lugareño, el cual huía despavorido al acercarme a éste para preguntarle dónde me encontraba.
Esta situación se siguió repitiendo a lo largo del día, haciéndome enfurecer cada vez más, pues no entendía el motivo de éste absurdo comportamiento, ¿acaso también había cambiado mi apariencia mientras dormitaba y ahora me parecía al más terrible monstruo salido de las profundidades del Averno?
Finalmente llegué a una plaza, curiosamente igual de vacía y gris que el resto de la ciudad.
En el centro de la plaza una fuente escupía agua alegremente, al verla me acerqué a ella para comprobar que mi rostro seguía siendo el de ayer. Para mi sorpresa, mi rostro seguía igual de horrible que el día anterior, el mismo acné y las mismas ojeras, lo de siempre.
Entonces… ¿por qué huían de mí de esa forma?
Alcé la cabeza y pude verlo… En cada fachada de cada edificio cercano había carteles con mi foto y mi nombre, rezando lo siguiente “Esta persona escapó del manicomio hace apenas una semana, si la ven informen a las autoridades, está armada y es peligrosa, no se acerquen”.
Al ver esto comprendí porqué la gente huía despavorida de mi, pero… yo nunca había ido siquiera al psicólogo, estaba sana cual manzana, ¿quién habría ensuciado mi nombre con tales falacias?
Pero no tuve mucho tiempo para pensar, pronto pude oír a una enfurecida multitud gritando mi nombre, además de montones de adjetivos desagradables.
En principio no iba a huir, debía aclarar que no eran ciertas tales acusaciones, un historial médico podría probar que estaba diciendo la verdad.
Mientras pensaba en todo esto una piedra del tamaño de un puño me pasó silbando cerca de la oreja, debía huir mientras pudiera, aquella gente no se pararía a escucharme, era como si supieran de buena tinta que yo había matado realmente a alguien, o que en su defecto había hecho cosas demasiado escalofriantes y terribles como para ser contadas.
Eché a correr calle abajo mientras escuchaba los gritos de la gente, debía esconderme y marcharme de ese lugar, empezar de nuevo en otra parte.
Al llegar a un callejón sin salida, presa del pánico, derribé una puerta de lo que parecía ser un viejo almacén.
Allí busqué un sitio donde esconderme, alguna caja donde meterme sigilosamente hasta que todos se fueran, abandonando así su búsqueda, pero lo que encontré en aquel lugar me puso los pelos de punta…
Allí había armas, armas típicas de un rol de D&D o 7º mar, dando por hecho que ninguna de éstas sería un arma mágica, por supuesto.
Traté de ignorar este encuentro y me dispuse a buscar un escondite, pero entonces una voz en mi cabeza comenzó a dialogar conmigo
- ¿No piensas defenderte? Con cualquiera de esas armas afiladas podrías hacerles callar para siempre, y entonces te temerían con razón.
- Pero… Yo no soy así, no he hecho nada malo… si les hiciera algo les daría motivos para encerrarme
- ¿Y qué más da? ¿De verdad piensas que escondiéndote y huyendo se arreglarán tus problemas? ¿Crees realmente que algún día alguien te creerá?
- ¡No me pondré a su nivel! Tal vez todo esto sea tan sólo un malentendido, pronto se darán cuenta de su error y hallarán al verdadero culpable
- ¿Y si no hubiera culpable? ¿Y si tan sólo hicieran esto por diversión?
- Eso es muy cruel… En ese caso… merecerían un escarmiento…
El ruido de una patada en la puerta, rompiéndola totalmente de esta manera, me sacó de mis pensamientos. Cogí una daga de entre aquellas armas y me escondí sigilosamente tras unas cajas.
Entraron dos personas, no logré verles la cara, pero por sus voces se trataban de un hombre y una mujer, ambos bastante jóvenes, aunque ya adultos.
- ¡Mierda! Parece que ha vuelto a escapar… - dijo el hombre, propinándole una patada a una caja cercana, descargando así su rabia.
- No te sulfures, no debe andar muy lejos esa desgraciada. Además… realmente no es peligrosa, ¿no recuerdas que fuimos nosotros los que nos inventamos todas esas patrañas que ahora manchan su nombre?
- Es cierto, ahora esa mugrienta debe estar pensando en alguna manera de escapar, pero nunca lo logrará, nunca debió haberme llevado la contraria, ¡Yo siempre tengo razón!
Después de esto ambos echaron a reír a carcajadas, cuales villanos malvados de película de superhéroes.
Mi ira aumentaba por momentos, mis impulsos me empujaban a blandir aquella daga contra ellos, acabando así con sus infelices vidas, o incluso propinarles duros golpes hasta que suplicaran piedad y clemencia por sus inútiles vidas.
Fui a blandir mi daga, dispuesta a terminar con todo, para empezar de nuevo en otra parte, sin que nadie manchara mi nombre con tales falacias con el fin de arruinar mi vida una vez más hasta el día de mi muerte, pero entonces me detuve…
Eso no solucionaría nada, excepto calmar mi ira, tan sólo me traería problemas, montones de problemas…
Así pues solté mi daga, y me dirigí hacia ellos, con el propósito de hablar sobre lo sucedido, pero habían desaparecido…
Fui a recoger mi daga, para no andar desarmada, pues alguien podría atacarme en cualquier callejón oscuro pensando que soy una gran amenaza, pero en ese momento me topé de frente con una mujer.
Ella era bonita, si fuera la primera vez que la viera hasta pensaría que es una persona buena y amable, pero no era la primera vez que la veía… Podría decirse que tenía cierta némesis con esa mujer… Y no, si alguien más se lo pregunta no es el brillo dorado que se tornó brillo oscuro hace tiempo, era otra mujer…
En ese momento no recordaba su nombre, trataba de pensar en él mientras ella me sonreía maliciosamente, era como si le alegrara verme en aquella penosa situación…
De pronto noté un fuerte golpe en la cabeza y mi mundo se oscureció, mientras escuchaba reír de esa forma maliciosa al par de personas que había escuchado antes, ya recordaba quienes eran…
Me acaba de despertar el móvil, me ha llegado otro sms de movistar, parece que me dormí frente al ordenador de nuevo.
Otra vez me quedé sola en casa, y de nuevo estoy completamente sola, hoy tampoco puede quedar nadie…
¿Habrá sido todo un sueño? ¿O de verdad alguien trata de arruinar mi existencia?
---------------------------------------------------
Y como siempre, al final de cada entrada, un video con musiquita =3
No hay comentarios:
Publicar un comentario