miércoles, 23 de marzo de 2011

Odio los cumpleaños

¿Sabéis que? Odio los cumpleaños. Pero mi odio no es del todo irracional.
Antes era divertido, jugabas con tus amigos, sin percatarte del dineral gastado en tamaño regalo.

Hoy te invitan a un cumple, procuras ponerte tus mejores galas, y llegar puntual al lugar acordado.
Pero de repente piensas… ¿y ahora qué le regalo?
Y he aquí un problema descomunal: aquello que tanta ilusión le hace, generalmente será algo colosalmente caro.

Miras tu hucha, quedan apenas 5 euros de la paga de la semana pasada, ¿Y ahora qué?
Ahora es cuando una mente brillante, que quiere regalarle la cosa más cara y más guay sobre la faz de la tierra (generalmente esta persona es su pareja), propone reunir dinero para comprarle algo guay. Lo malo de esto es que en ocasiones se quiere llegar a un precio demasiado alto, lo cual hace que nadie quiera participar, y los pocos que participan tengan que pagar un precio demasiado alto.

Pondré un ejemplo de este fenómeno:
Le vamos a regalar a X la ps3, que le hace mucha ilusión (y a mí, no te jode ¬¬)
Somos 20 amigos, de los cuales 10 no vienen x motivos varios (o porque no les sale del pene), 5 “no tienen dinero” y 2 se han puesto enfermos a última hora
Resultado: se paga entre 3 una ps3 y/o se compra una cutrez extremadamente cutre que hace vomitar al cumpleañero de cutre que es dicho regalo.
A ver señores, ese tipo de regalos los hacen única y exclusivamente los padres, nosotros, pobres chavales de corta edad, no tenemos sueldo, ni nómina ni hostias, por tanto no podemos permitirnos pagar eso para que un amigo probablemente desagradecido ni siquiera nos dé las gracias.

A mí personalmente no me gusta hacer eso de juntar dinero para algo carísimo, sólo lo hago cuando la persona en cuestión me cae excepcionalmente bien y/o sé perfectamente qué es lo que voy a regalarle a dicha persona.
Si no estoy segura del regalo que vaya a hacer, prefiero no comprar nada. Gastar dinero inútilmente en algo que probablemente ni le guste ni le haga ilusión ninguna, me parece algo muy estúpido, y trato de evitar hacerlo siempre que puedo (aunque veces las colectas “hiper-chachi-ultra-fantásticas” me obligan a ello).

Veo el hecho de poner dinero para un regalo estúpido como si dijeras “Ey, puse dinero, pero eso no significa que me importes lo más mínimo, total, no me he esforzado”, así que prefiero regalar cosillas hechas por mi (papercrafts, peluches…), es algo original, en lo que puse esfuerzo (unas veces más, otras menos) y… relativamente barato.

Aunque en muchas ocasiones el amigo de turno prefiere el último juego de final fantasy (por ejemplo) antes que tu esfuerzo en un peluche o similar.
Me revienta toda esa gente que te exige que le compres el regalo que quieren, sobre todo cuando hace eones que tenías su regalo (hecho a mano o similar, con sus 20 horas (o más) de trabajo)

En una ocasión hice un papercraft realmente espectacular, había tardado mes y medio en hacerlo. Todos (excepto el cumpleañero) sabían que estaba haciendo ese papercraft, y sabían de su tamaña complejidad. Una semana antes del cumpleaños hicieron colecta para su regalo, me apuntaron en la lista, sin yo saberlo, porque entre 3 no podían pagarlo. Finalmente tuve que pagar mi parte de la colecta.
¿Para qué? ¡Gracias Ari por el papercraft, mola un huevo! ¡¡Muchas gracias chicos por este regalo que me habéis hecho entre vosotros 3!! (WTF?? Hice un gran esfuerzo en todo eso, me quedé en números rojos y perdí varios días de clase para acabar el dichoso papercraft, ¿y nadie lo tuvo en cuenta?)

Yo me parto el espinazo por algunos amigos, me quito horas de sueño, estudio y clase, ¿Para qué? Para que ellos miren de reojo tu regalo, y el día de tu cumpleaños ni se acuerden de ti.

Ahora, estimado lector, seguramente pensarás que soy una egoísta por esperar algo a cambio de mi esfuerzo. Y sí, es cierto, soy egoísta.
Pero ¿sabes que es lo que espero cuando doy un regalo?
Una amplia sonrisa, un gracias entusiasmado y tal vez un fuerte abrazo. Ah, y que dicha persona me trate bien en los meses siguientes, me salude y demás (básicamente, que siga siendo mi amigo/a).

Yo no espero gran cosa en mi cumpleaños, soy bastante pesimista.
Aunque tiendo a pensar “En el cumple de tal persona estuve varios días durmiendo 4 horas para terminar su regalo, espero que lo tenga en cuenta y me regale algo chachi, no necesariamente caro”, y generalmente (el 90% de las veces) me equivoco.
Puedo contar con los dedos de una mano las veces que me han regalado algo por mi cumpleaños que realmente me haya hecho ilusión.

No me gustan demasiado los regalos caros, y mucho menos cuando es algo que no tiene ninguna utilidad, que se quedará en el fondo de un cajón cogiendo polvo.
De hecho, el regalo que más ilusión me ha hecho fue una cartulina enmarcada que decía “Te queremos Ari” y dedicatorias de mis amigos alrededor.
¿Sabes por qué me hizo tanta ilusión? Porque ahí había amor, había esfuerzo y sobre todo, había pruebas claras de que alguien me había estado escuchando sollozar en los últimos meses.

¿Y sabes qué más? Que cambiaría mi alma por recibir en mi cumple un regalo guay hecho a mano.
Me encantaron aquellos hamas de Yoshi y Kirby…

No soy egoísta, tan solo quiero que dejéis de mirar en la cartera y me miréis a la cara, bobitos ._.

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Y aquí dejo un video, que no tiene absolutamente nada que ver, pero me gusta =P